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Descubre qué son las gafas con filtro de luz azul, qué filtran realmente, para qué sirven y cuándo elegir lentes amarillas o rojas.
Si has llegado hasta aquí probablemente hayas oído que la luz azul de las pantallas es perjudicial, que unas gafas pueden ayudarte a dormir mejor o que deberías utilizarlas si pasas muchas horas delante del ordenador.
La realidad es algo más compleja.
Las gafas con filtro de luz azul están diseñadas para reducir la transmisión de determinadas longitudes de onda de la luz visible. Pero no todas filtran lo mismo, no todas están pensadas para utilizarse a la misma hora y bloquear más no significa necesariamente que una gafa sea mejor.
Para elegir correctamente unas gafas de luz azul hay cuatro preguntas importantes:
¿Qué filtran? ¿Cuánto filtran? ¿Cuándo vas a utilizarlas? ¿Qué quieres conseguir con ellas?
En esta guía de THEYET Health vamos a explicarlo sin convertir la luz azul en un enemigo ni atribuir a unas gafas beneficios que la ciencia todavía no ha demostrado.
Las gafas con filtro de luz azul modifican el espectro de luz que llega a nuestros ojos reduciendo determinadas longitudes de onda de la región azul de la luz visible.
Una lente de filtrado moderado puede utilizarse durante el día manteniendo una percepción relativamente natural del entorno. Una lente roja de filtrado intenso tiene más sentido por la tarde-noche, cuando queremos reducir considerablemente la presencia de longitudes de onda cortas en nuestro entorno visual.
Por eso, más que hablar simplemente de “gafas anti luz azul”, conviene distinguir entre filtros de día y filtros de noche.
La luz visible está formada por diferentes longitudes de onda que nuestro cerebro interpreta como colores: violeta, azul, verde, amarillo, naranja o rojo.
La denominada luz azul corresponde a una parte de las longitudes de onda más cortas del espectro visible.
Y hay una idea fundamental:
la luz azul no procede únicamente de las pantallas.
La mayor fuente natural de luz azul que recibimos durante el día es el Sol. También encontramos estas longitudes de onda en iluminación LED, teléfonos, ordenadores, televisores y otras fuentes de iluminación artificial.
Por tanto, considerar toda la luz azul como perjudicial sería una simplificación.
Durante el día, la luz forma parte de las señales ambientales que ayudan a nuestro organismo a diferenciar el día de la noche.
El problema no es simplemente:
“luz azul sí o no”.
Importan también la intensidad, el horario, la duración de la exposición y el conjunto del espectro luminoso.
Nuestros ojos no sirven exclusivamente para ver.
La retina contiene células implicadas también en respuestas no visuales a la luz. Entre ellas se encuentran las células ganglionares retinianas intrínsecamente fotosensibles o ipRGC, que contienen un fotopigmento llamado melanopsina.
Este sistema presenta una sensibilidad especialmente importante alrededor de los 480 nm y participa en la sincronización de nuestro reloj circadiano con el ciclo ambiental de luz y oscuridad.
Por eso no es equivalente recibir mucha luz:
a las 11:00 de la mañana
que
a las 23:30 de la noche.
Nuestro enfoque en THEYET parte precisamente de esta idea:
No se trata de eliminar la luz azul. Se trata de gestionar la luz según el momento del día.
Durante el día queremos una señal ambiental clara de día. Cuando se acerca la noche, tiene sentido reducir progresivamente la intensidad y modificar nuestro entorno lumínico.
Una lente actúa como un filtro.
Dependiendo de sus materiales y tratamiento, permite atravesar determinadas longitudes de onda y reduce otras.
Y aquí aparece una diferencia enorme entre productos que comercialmente pueden venderse todos bajo el mismo nombre de gafas blue light.
Una lente prácticamente transparente puede realizar un filtrado relativamente limitado.
Una lente amarilla modifica una parte mayor de las longitudes de onda cortas.
Una lente roja puede bloquear de forma mucho más intensa regiones azules y verde-azuladas del espectro.
Por eso el color de la lente, la curva de transmisión, el porcentaje de bloqueo y la VLT importan mucho más que una simple pegatina que diga “Blue Light Blocking”.
Alteran muy poco la percepción de los colores y resultan fáciles de llevar durante todo el día.
Su grado real de filtrado dependerá de cada lente.
Que unas gafas sean transparentes y se anuncien como “anti luz azul” no permite saber por sí solo cuánto están filtrando.
Reducen de forma más perceptible determinadas longitudes de onda cortas y hacen que el entorno se vea algo más cálido.
Son una opción más compatible con trabajo, ordenador y actividad durante el día, porque permiten mantener una visión bastante natural.
Realizan un filtrado mucho más intenso y modifican claramente la percepción de los colores.
Por esa razón tienen mayor sentido como herramienta de gestión de luz durante la tarde-noche que como gafas para llevar durante toda la jornada.
| Característica | Lente amarilla | Lente roja |
|---|---|---|
| Momento principal | Día | Tarde-noche |
| Filtrado | Moderado/selectivo | Intenso |
| Alteración del color | Moderada | Alta |
| Trabajo con ordenador | Muy compatible | Menos práctica |
| Uso cotidiano | Alto | Específico |
| Objetivo | Gestionar luz artificial | Reducir fuertemente longitudes de onda cortas |
Más bloqueo no significa automáticamente una lente mejor.
Una lente debe ser adecuada para el momento en que vas a utilizarla.
Esta pregunta necesita dos respuestas diferentes.
Si la lente ha sido diseñada para ello, sí. Su transmisión espectral puede medirse objetivamente en laboratorio.
No podemos afirmarlo.
La revisión Cochrane más relevante sobre este tipo de lentes analizó 17 ensayos aleatorizados con 619 participantes.
Encontró que las lentes con filtro de luz azul podrían aportar poca o ninguna diferencia a corto plazo sobre la fatiga visual provocada por el uso de ordenadores frente a lentes sin dicho filtro. Los resultados sobre sueño fueron inconsistentes y tampoco existían datos suficientes para afirmar que proporcionasen protección macular.
Por eso conviene diferenciar entre:
lo que hace físicamente una lente
y
los efectos de salud que se le atribuyen posteriormente.
Una lente puede bloquear determinadas longitudes de onda de manera objetiva sin que eso implique que vaya a curar el insomnio, eliminar la fatiga ocular o proteger automáticamente la retina.
Pueden utilizarse frente al ordenador para modificar la composición espectral de la luz que llega a los ojos.
Pero si tu objetivo es solucionar la fatiga visual digital, las gafas no deberían ser tu única estrategia.
La revisión Cochrane no encontró una ventaja clara a corto plazo de las lentes con filtro azul frente a lentes convencionales para reducir la fatiga visual asociada al ordenador.
Pasar muchas horas delante de una pantalla implica otros factores:
Por eso es preferible pensar en las gafas como una herramienta de gestión lumínica, no como la solución universal a cualquier molestia producida por las pantallas.
Aquí también es importante diferenciar conceptos.
Está bien establecido que la luz participa en la regulación del sistema circadiano y que las ipRGC y la melanopsina desempeñan un papel importante en la respuesta del organismo al ciclo luz-oscuridad.
Pero de ahí no podemos concluir que cualquier gafa de luz azul mejore necesariamente el sueño.
Los estudios clínicos realizados específicamente con gafas han obtenido resultados heterogéneos y la evidencia todavía es insuficiente para prometer ese resultado.
Lo que sí podemos hacer es gestionar mejor nuestro entorno.
Por ejemplo:
durante el día → más exposición a luz natural.
al acercarse la noche → menos intensidad de luz artificial.
por la noche → entorno más tenue y cálido.
Y cuando continuamos rodeados de iluminación artificial o pantallas, un filtro de mayor intensidad puede incorporarse como una herramienta adicional.
Imagina que son las 23:00.
Tienes el móvil en modo nocturno y con el brillo al mínimo.
Pero al mismo tiempo tienes encendidas:
una lámpara LED blanca, tres focos del techo, el televisor y la iluminación del pasillo.
Centrarse exclusivamente en la pequeña pantalla del teléfono no tiene demasiado sentido.
La iluminación ambiental también cuenta.
Por eso una estrategia nocturna coherente empieza por reducir la cantidad total de luz:
menos intensidad, iluminación más cálida y, cuando tiene sentido, filtrado.
Cuando compares gafas con filtro de luz azul, encontrarás habitualmente estas siglas.
Indica el bloqueo de luz azul.
Pero un porcentaje por sí solo puede resultar incompleto.
Decir que una lente:
“bloquea el 90% de luz azul”
sin explicar sobre qué rango de longitudes de onda se ha calculado ese porcentaje nos da menos información de la que parece.
La mejor forma de conocer una lente es mediante su transmisión espectral.
Significa Visible Light Transmission o transmisión de luz visible.
Expresa cuánta luz visible atraviesa la lente.
Una VLT alta implica que la lente permite pasar una proporción elevada de luz visible. Una VLT baja produce una percepción más oscura.
Más adelante desarrollaremos ambos parámetros en una guía específica de THEYET Health.
No empieces preguntando:
“¿Cuáles bloquean más?”
Empieza preguntándote:
Si buscas unas gafas principalmente para trabajar con ordenador durante el día, una lente moderada o amarilla resulta mucho más funcional.
Si buscas reducir intensamente la exposición a longitudes de onda cortas durante la noche, una lente roja puede tener mayor sentido.
Si quieres trabajar ambos momentos, una combinación Day + Night resulta más lógica que pretender utilizar el mismo filtro para todo.
Busca información como:
BLB, VLT, transmisión espectral, rango evaluado y tipo de lente.
Cuanta más información técnica exista, mejor podrás comparar.
Si vas a utilizarlas varias horas, peso, ajuste, montura y comodidad importan.
Desconfía de afirmaciones absolutas como:
“cura el insomnio”, “elimina la fatiga ocular” o “protege tu retina de las pantallas”.
La evidencia disponible no permite sostener esos mensajes de forma general.
En THEYET Health no pensamos que la solución sea pasar todo el día intentando bloquear la luz azul.
Nuestro enfoque es:
Cuando sea posible, sal al exterior y deja que tu organismo reciba una señal clara de que el día ha comenzado.
Trabaja, entrena y vive con normalidad.
Si quieres gestionar parte de tu exposición a iluminación artificial y pantallas, utiliza un filtro compatible con el día.
Reduce progresivamente el brillo y la intensidad de la iluminación.
Cuando el día ha terminado, evita transformar tu casa en una oficina completamente iluminada.
Si necesitas continuar utilizando iluminación artificial o dispositivos, puedes incorporar un filtrado más intenso.
La idea es sencilla:
Que el día se parezca a un día y la noche se parezca a una noche.
Pensar que toda la luz azul es mala. Forma parte de nuestra exposición natural durante el día.
Comprar solo por el porcentaje de bloqueo. Hay que conocer también qué longitudes de onda se están midiendo.
Pensar que más bloqueo siempre es mejor. El uso diurno y nocturno tienen necesidades diferentes.
Esperar que las gafas solucionen por sí solas el sueño. El descanso depende de muchas variables.
Ignorar la luz ambiental. La iluminación de toda una habitación puede ser mucho más relevante que una única pantalla.
Son gafas cuyas lentes reducen la transmisión de determinadas longitudes de onda de la región azul del espectro visible. El nivel de filtrado depende del diseño de cada lente.
Su función directa es modificar el espectro de luz que llega a los ojos. Dependiendo del tipo de filtro pueden utilizarse durante el día o como parte de una estrategia de reducción de luz de onda corta durante la noche.
Si una lente está correctamente diseñada, su capacidad para filtrar determinadas longitudes de onda puede medirse objetivamente. Sin embargo, muchos beneficios sanitarios atribuidos a estas gafas no cuentan actualmente con evidencia clínica sólida.
No existe una opción universalmente mejor. Las amarillas son más prácticas durante el día, mientras que las rojas ofrecen un filtrado mucho más intenso y tienen mayor sentido durante la noche.
La luz participa en la regulación del ritmo circadiano, pero los estudios específicos con lentes filtrantes han producido resultados heterogéneos. No debería afirmarse que cualquier gafa con filtro azul mejora necesariamente el sueño.
Depende del filtro. Los filtros moderados pueden utilizarse durante el día; los filtros intensos tienen mayor sentido durante la tarde-noche.
No existe un porcentaje universal ideal. Hay que valorar el horario de uso, el espectro bloqueado, la transmisión de luz visible y el objetivo de la lente.
La luz no es el enemigo.
Durante el día queremos luz.
Por la noche queremos progresivamente menos.
Y entre ambos extremos podemos utilizar herramientas que nos permitan controlar mejor nuestro entorno.
Las gafas con filtro de luz azul son una de esas herramientas.
No sustituyen el sueño, la exposición a luz natural ni unos buenos hábitos.
Forman parte de una estrategia más amplia de gestión de la luz.
Ese es el enfoque de THEYET Health:
Feel better. Focus deeper. Live healthier.
Descubre las gafas con filtro de luz azul THEYET →
Artículo revisado: septiembre de 2026.
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